¡Pobre Pedro, el padre de MEME, está pasando un momento complicado! Primero suspende el examen para ser árbitro profesional de fútbol, y después su jefe es sustituido por un tipo que quiere que Pedro amañe los partidos escolares a favor del equipo de su hijo. Por supuesto, Pedro se niega… ¡y acaba degradado! Pero MEME, con su chispa habitual, soluciona todo por su querido papá.