Antes de comprometerse, Nikita dijo: «Siempre habrá otra misión». Ahora, tras sobrevivir por los pelos a los terribles acontecimientos recientes, Michael pone en duda el compromiso de su prometida con una vida más allá de la red de engaños, traiciones y asesinatos de la División, y no es el único que tiene dudas. Aun así, la amenaza que sigue representando Amanda se cierne sobre el equipo, sobre todo ahora que se ha aliado con unos nuevos y misteriosos socios que le proporcionan un arma nueva y aterradora. Mientras tanto, Alex se plantea una oferta intrigante del ganador del Premio Nobel al que está defendiendo.