Después de lograr superar la difícil misión de hacer reír a Furano Yukihira, la chica de corazón frío, a Kanade se le asigna enseguida un nuevo reto: “¡Ser testigo de Konagi Yawakaze usando sus panties!”. Aunque duda al principio, Kanade intenta cumplir la misión. Sin embargo, Konagi está siempre rodeada por un imponente grupo de guardaespaldas, lo que hace que acercarse siquiera sea casi imposible. Aun así, Kanade logra tener contacto con ella, pero al enfrentarse a la dulzura y pureza que desborda Konagi, comienza a odiarse por intentar ver la ropa interior de alguien tan inocente. El tiempo límite de la misión se acerca cada vez más…