La bonita Deirdre Hunt, dueña de los salones de belleza de Dublín "El Cisne de Plata" murió de muerte natural. Esta es la conclusión a la que llega Quirke, que encuentra rastros de drogas en su cuerpo durante la autopsia. Sus investigaciones llevan al patólogo de Dublín hasta una dudosa "Lady Killer", que administra estimulantes a mujeres casadas para utilizar su dependencia chantajeándolas. Quirke está preocupado porque su hija Phoebe está enamorada.