Narumi intenta apaciguar a su primo más joven, Yuki, que es exigente con los huevos fritos que hace. Como Narumi y Hibiki tratan de averiguar lo que va a satisfacer Yuki, que aprenden de su madre que quiere comer los huevos a su difunto padre solía hacer. Después de una receta del fantasma de la abuela de Narumi, Narumi se las arregla para hacer que los huevos que Yuki quería comer.