El agente Blinker asigna a Ricky y a sus amigos la tarea de patrullar el parque de aventuras y, lo que es más importante, cuidar de su puesto de globos en el Festival de Schnellfurt. Al principio, Ricky y sus amigos se toman su tarea muy en serio, pero poco a poco van relajando las normas para pasárselo bien.