En una iglesia: la música del órgano suena mientras la gente reza y llora a un niño muerto que yace en el altar, con los ojos azules en blanco mirando a la nada. Una niña tan dulce, tan joven, dicen ... Detrás de ella, un joven clérigo se levanta y abre los brazos; las luces giran alrededor del colgante de oro que lleva, sus manos brillan, toca a la chica y le dice en voz baja, "abre los ojos". [Um ... estaban abiertos ... pero ahora no lo están.]