Nare, quien subió al borde del acantilado por su hija, vuelve a bajar de ese acantilado por su hija. Al bajar deja la concha que era símbolo de un anillo de compromiso y el cinturón rojo que lleva escondiendo desde hace años a los pies de Sancar. Nare ha terminado tanto con la historia épica como con Sancar. Nare, que descubre que el hombre al que pensó que mató está vivo y no irá a la cárcel, ahora tiene un propósito. Le quitará su hija a Sancar y hará de esta tierra, que es un infierno para la hija del embajador y el hijo del trabajador, la ciudad natal de ella y su hija. Pero claro, Sancar no devuelve a su hija, Nare ni siquiera puede ver a Melek. Ahora no hay ni una historia épica ni una mentira, lo único que suenan ahora son los tambores de guerra. Sin embargo, el enemigo real los atacará desde el punto ciego.