Sancar se vuelve loco cuando se entera de que Nare se ha llevado a Melek. Lo que lo lastimó no es solo la ausencia de su hija sino que la hija del Embajador lo dejó una vez más, como en el pasado. Esta vez, sin embargo, traicionando su historia de escribirse cartas entre ellos, ella no le escribió una carta a él, sino que le escribió la carta a Gediz. Intenta sacar el dolor de esta traición en las cartas que ha guardado durante años. Nare, que cree que Akin es su propia plaga y trata de evitar que este microbio se propague a otros, tiene éxito en su plan. Akin pronto descubre que Nare está en Barcelona. Sancar y Gediz también se enteran de que Nare imitó la firma de su padre y se fue a Barcelona. Ahora Nare tiene un gran problema. Ella había planeado que solo Akin la siguiera, pero su padre, el hombre que ama y su mejor amigo ahora están de camino a Barcelona.