Sancar entra en un camino donde puede encontrar la verdad por sí mismo. Está cansado de ser un jugador. Le arrojará la corbata a los ojos. No está preparado para lo que verá, pero no hay vuelta atrás. Nare, en cambio, está tratando de proteger a Sancar, a quien le gritó los hechos hace años, de los mismos hechos. Su padre, Güven, está a punto de hacer un trato con Sancar por una gran cantidad de dinero para decirle el lugar a Akin. El único remedio de Nare es conseguir que Gediz participe en esta subasta organizada por su padre para Akin. Gediz redistribuye las cartas y aporta un nuevo aliento a la subasta. Las acciones tomadas por Yahya, que fue aplastado bajo sus complejos, para salvar a Halisefe, empujan a Sancar a la esquina. Sancar tiene que elegir entre su madre y la hija del embajador. Elvan tomará esta decisión por él.