Sancar ha liberado a Alacakus, Alacakus se llevará a su bebé y se irá volando, pero ¿cómo le dirán esto al pajarito? Nare y Sancar dejan a un lado su propio dolor e intentan encontrar una manera de contarle a su hija sobre esta separación, pero Nare se dispersa cuando se acerca la hora de la despedida. Por un lado separando a su hija de su padre, por otro lado quedando desarraigada, y por otro lado incapaz de perdonar. No pueden estar separados ni juntos; se quedan en el purgatorio, sin poder detener el sangrado. Sancar, por su parte, despide a su amor y a su hija, cierra todas sus cuentas y se va al precipicio, pero el destino reescribe la épica historia para ellos. En esta ocasión, se trata de una epopeya en la que no se estrellará Alacakus sino Efe.