Habiendo dejado atrás muchas dificultades, Sancar y Nare sueñan con una vida en la que ven dibujos animados con su hija, van al mercado y cocinan en casa. Lo que quieren es una vida normal, ya no una historia épica. Pero el cadáver de Akin no lo permite. Gediz, Sahara, Güven y Kahraman están detrás de este cuerpo. ¿Una persona muerta de su vida pasada permitirá que Sancar y Nare comiencen una vida nueva y feliz? Elvan deja la mansión y Yahya, y decide enfrentar su soledad. Nare no la deja sola ni un momento en este enfrentamiento interior, pero Sahara, que es otra niña huérfana, no tiene intención de dejarlas solas.