Hachiken descubre que Komaba no solo ha perdido el campeonato, sino la última oportunidad para saldar las deudas de su granja y se ve obligado a dejar la escuela y buscar un trabajo para ayudar en casa. A pesar de saber que no hay nada que pueda hacer al respecto, Hachiken no puede soportar el hecho de que Komaba se vio obligado a renunciar a sus ambiciones antes de que pudiera tener la oportunidad de luchar por ellas.