El Pacífico está formado por una gran masa de agua (99% de su extensión) y más de 20.000
islas (únicamente el 1%). Muchas de estas islas, desconocidas para la mayoría, son tan
remotas que están separadas entre sí por cientos y miles de kilómetros de infinitas aguas.
Esta majestuosidad oceánica provoca un aislamiento que ha hecho que las especies que han
colonizado estas islas hayan evolucionado hasta convertirse en auténticas rarezas (orugas
carnívoras, cangrejos gigantes capaces de abrir cocos, etc.) y que habitantes como los de
la isla de Anuta se hayan convertido en individuos capaces de vivir sin necesitar nada del
exterior.