A Latara le fastidia tener que hacer tareas y cuidar a sus hermanos en vez de tocar la flauta. Molesta porque nadie aprecia su talento, Latara se escapa con los jindas, una tribu nómada de artistas. Mientras, un par de duloks siguen la caravana de los jindas e intentan secuestrar a Latara para obligarla a cuidar a los hijos del rey dulok.