Cuando llegue el verano boreal de 2012, los ojos del mundo se posarán sobre una megaestructura deportiva: el Estadio Olímpico de Londres, el principal de los Juegos Olímpicos de 2012.
Durante el día, será el lugar en donde se llevarán a cabo todas las pruebas de atletismo y de noche, será el impresionante escenario de las ceremonias de apertura y clausura de las Olimpíadas. Pero la estructura no es sólo un lugar en el que se establecerán los récords mundiales, es un hito de la arquitectura deportiva.
Diseñado para ser diferente, es el primer estadio olímpico “desmontable” del mundo. Armado como si fuera un mecano gigante, el estadio de ochenta mil asientos puede desmontarse y convertirse en uno de veinticinco mil asientos para eventos deportivos después de las Olimpíadas.
Pero crear un estadio que sea a la vez sólido y liviano es una empresa descomunal plagada de desafíos. ¿Tendrá Londres un estadio olímpico del cual enorgullecerse o la estructura pasará a la historia como el estadio que no causó gran impresión?