El jefe de guerrilleros y el de paramilitares llegan a un acuerdo con el director de la cárcel y la abogada de J.J. para iniciar una tregua.
Los esfuerzos de Mónica Machado por lograr que se haga la paz en la cárcel al fin dan resultados, pues Mahecha y Galeno ceden ante sus ofrecimientos y los de Clemente, y así todos salen beneficiados de esta tregua que se celebra en un evento en la cárcel ante los medios de comunicación.
Así las cosas, Clemente asegura su puesto como director, J.J. es trasladado nuevamente a la cárcel Capital y la abogada acepta volver a representar a Urrego. Ahora, con este tratado de paz, los internos pueden montar y manejar sus propios negocios, logrando rebajas en sus condenas de acuerdo a las horas diarias de trabajo.
En un mundo donde las historias sobre narcotráfico han cautivado a millones, 'Dear Killer Nannies: Criado por sicarios' se destaca como una serie que ofrece una perspectiva única e íntima. Esta producción argentina nos sumerge en la vida de Juampi, el hijo del infame Pablo Escobar, presentándonos su infancia envuelta en lujos y custodiada por sicarios que actúan como sus "nannies".
Desde los primeros episodios, queda claro que Juampi enfrenta un conflicto interno profundo. En el primer episodio lo vemos crecer rodeado de violencia y opulencia - una combinación que solo puede ofrecer el mundo de un capo del narcotráfico. La percepción idealizada de su padre como benefactor se va desvaneciendo, dejando paso a la dura realidad: su progenitor es un bandido temido mundialmente.
La serie no solo explora las complejidades familiares sino también el peso aplastante del apellido Escobar. A medida que avanza la trama, especialmente en episodios como el segundo y tercero, Juampi lucha con la verdad sobre su padre mientras intenta distanciarse de un legado peligroso que amenaza con consumirle. Este dilema moral se convierte en el eje central alrededor del cual gira toda la narrativa.