Janet reconoce a uno de sus agresores y la periodista se da cuenta que J.J. le dijo mentiras para proteger a uno de los paramilitares, aunque no sabe de quién se trata.
Ana María está dispuesta a hacer todo lo posible para dar con los agresores de Janet, por eso la Fiscalía ha iniciado su trabajo para esclarecer los hechos que rodearon su secuestro y posterior violación al ingresar al penal.
Los investigadores encuentran que uno de sus agresores es paramilitar y Janet lo reconoce. Ana María se da cuenta que Popeye le mintió y le entregó el nombre de un guerrillero, lo que le hace pensar que está protegiendo a alguien.
Al verse frustrada por no poder saber la verdad y que J.J. no le diga la verdad, la periodista decide abandonar su investigación con el sicario para dedicarse de lleno a cuidar de su amiga y replantearse su carrera.
En un mundo donde las historias sobre narcotráfico han cautivado a millones, 'Dear Killer Nannies: Criado por sicarios' se destaca como una serie que ofrece una perspectiva única e íntima. Esta producción argentina nos sumerge en la vida de Juampi, el hijo del infame Pablo Escobar, presentándonos su infancia envuelta en lujos y custodiada por sicarios que actúan como sus "nannies".
Desde los primeros episodios, queda claro que Juampi enfrenta un conflicto interno profundo. En el primer episodio lo vemos crecer rodeado de violencia y opulencia - una combinación que solo puede ofrecer el mundo de un capo del narcotráfico. La percepción idealizada de su padre como benefactor se va desvaneciendo, dejando paso a la dura realidad: su progenitor es un bandido temido mundialmente.
La serie no solo explora las complejidades familiares sino también el peso aplastante del apellido Escobar. A medida que avanza la trama, especialmente en episodios como el segundo y tercero, Juampi lucha con la verdad sobre su padre mientras intenta distanciarse de un legado peligroso que amenaza con consumirle. Este dilema moral se convierte en el eje central alrededor del cual gira toda la narrativa.