Janet y Chidi dejan asomar emociones reprimidas mientras Michael se propone realizar un nuevo experimento.
La cuenta atrás ya ha empezado. El 22 de octubre de 2026, dentro de solo diez días, Netflix estrena la temporada 3 de «Nobody Wants This», la comedia romántica que convirtió a Kristen Bell y Adam Brody en una de las parejas favoritas de la plataforma. Son 10 episodios nuevos de unos 30 minutos y llegan casi un año exacto después de la segunda temporada, que se estrenó el 23 de octubre de 2025. Netflix confirmó la renovación en noviembre de 2025, menos de dos semanas después de aquel estreno, con un vídeo en el que Kristen Bell llamaba por FaceTime al resto del reparto para darles la noticia. El tráiler oficial salió el 24 de septiembre y deja clara una cosa: esta vez Joanne y Noah van en serio.
Por si hace tiempo que no la ves, este es el repaso rápido. La serie, creada por Erin Foster, cuenta la historia de Joanne (Kristen Bell), una podcaster agnóstica que habla sin tapujos de sexo y relaciones, y de Noah Roklov (Adam Brody), un rabino recién separado al que todos adoran. Su relación choca desde el principio con sus estilos de vida opuestos y con unas familias que opinan de todo. Sobre todo, con Bina (Tovah Feldshuh), la madre de Noah, que nunca vio con buenos ojos a una novia que no es judía. La segunda temporada subió el nivel del drama y puso a prueba casi todas las relaciones. La gran pregunta era si Joanne estaba dispuesta a convertirse al judaísmo. Además, Noah se cruzó con el rabino Neil (un Seth Rogen muy divertido) y con una oferta de trabajo en el templo Ahava, y en la temporada también apareció Leighton Meester como Abby. Una de las parejas más sólidas de la primera temporada, Sasha (Timothy Simons) y Esther (Jackie Tohn), acabó separándose. Morgan (Justine Lupe), la hermana de Joanne, rompió su compromiso con el doctor Andy. Al final, Joanne y Noah decidieron volver a apostar el uno por el otro, y ahí arranca la nueva temporada.
La sinopsis oficial lo resume como esa sensación de «primera vez» otra vez. Joanne y Noah se mudan a una casa juntos y empiezan una relación que, por fin, parece estable. Cada «primera vez» de la vida en pareja será nueva para ellos. El cambio de tono es intencionado. El cocreador de la serie y codirector Bruce Eric Kaplan contó que, después de los altibajos de la temporada 2, querían dejar que la pareja disfrutara de su momento, se asentara y se lo pasara bien. Erin Foster dijo lo mismo con otras palabras: lo que hace especiales a Joanne y Noah es que siguen siendo divertidos y coquetos entre ellos, lleven el tiempo que lleven juntos. Así que la temporada 3 promete más complicidad y menos rupturas. Eso no significa que falten conflictos, porque la cuestión de la conversión sigue sobre la mesa y Joanne empieza a ir a clases de introducción al judaísmo.