Cuando Tom es regañado por su dueña por romper siempre cosas mientras persigue a Jerry, decide conseguir un trabajo. Pronto encuentra uno que le parece bien, pero resulta ser el trabajo de gato de una bruja. Después de un aterrador paseo en la escoba de la bruja, Tom consigue el trabajo y la bruja se va a la cama. Tom decide entonces coger la escoba él mismo, y montarla de vuelta a casa para darle un buen susto a Jerry.