En la década de los 2000, una cantante reivindicaba la lucha de la minoría tamil del sur de Asia: M.I.A. Considerada una de las cantantes más talentosas de su generación, fue una de las primeras representantes de la diáspora tamil en la escena internacional. En sus letras, denunciaba las atrocidades cometidas durante la guerra civil que desgarró Sri Lanka de 1983 a 2009. Dos décadas después, sobre todo en Europa, los hijos de exiliados tamiles tratan de extender su cultura más allá de las fronteras de su comunidad. En la danza, la música y el cine, intentan mantener vivo su patrimonio.