A pesar de haber convertido a Rusia en una autocracia y de haber invadido Ucrania, Vladímir Putin sigue teniendo muchos partidarios. Algunos jubilados rusos crean vídeos virales dedicados a alabar al presidente; en Serbia hay pintadas de "¡Gloria a Rusia!" en las paredes, y en Alemania admiradores nostálgicos del Kremlin ven a Putin como un defensor de los intereses de seguridad de Rusia.