El equipo del Sector Omega debe localizar a un peligroso hacker con códigos de misiles que podrían hacer estallar la guerra en Oriente Medio si caen en las manos equivocadas. Cuando el hacker resulta ser un adolescente malhumorado, Harry y Helen intentan utilizar sus técnicas de paternidad de casa para conseguir que coopere, lo que resulta ser más difícil que manejar a los malhechores con los que suelen tratar.