Ukon recibe la misión de llevar a una princesa llamada Rurutie a la capital, así que se le ocurre pedirle ayuda a Haku y Kuon para que el viaje no se le haga tan aburrido. Todo parecía ir bien, hasta que sufren un percance en forma de asalto por parte de unos bandidos de las montañas y les roban todas sus pertenencias.