La acción comienza presentándonos a Sara, la esposa del senador Jeffrey Collins, quien habla por teléfono con alguien al que asegura que no habrá ningún problema. Sara corta la llamada ante la inminente llegada de su marido y le pide a su interlocutor que no la llame más a su casa.
El matrimonio Collins son una pareja feliz y forman una familia envidiable. Sara va a ser homenajeada por su trabajo con Children First pero, antes de asistir a la cena, le comenta a su marido que tiene algo importante que decirle. Este acaba de regalarle a su esposa un precioso collar pero no pueden continuar la conversación por la llegada de su personal de seguridad que le apremia para acudir un poco antes a una reunión que tiene con el gobernador. Quedan para hablar cuando se encuentren solos.
Sara acude a una llamada urgente en la recepción del edificio donde va a dar el discurso. Mientras su marido charla con Robert Rubia que acaba de llegar del tribunal supremo y quiere estar seguro que el senador va a votar de acuerdo con la elección del presidente, algo que él se niega a asegurarle.
Tras la breve charla una de las invitadas pregunta por Sara a la que no ha localizado y Jeffrey comienza a buscarla entre la multitud de los invitados. Ninguno de los conserjes del hotel se corresponden con el hombre que avisó a Sara de la llamada y además le advierten que llevar perilla va contra las normas del hotel por lo que dudan de que esa persona trabajase allí. Más tarde el senador encuentra roto en la entrada del hotel un collar de pasta que le había regalado a su mujer una niña aquella misma noche. Poco tiempo después, se anuncia la desaparición de Sara.