El sheriff lleva a Sara a la estación, ya que allí ha quedado con los agentes del FBI para que se hagan cargo de ella.
Durante la espera, Sara pone la televisión y recuerda la grabación trucada de las palabras de Jeffrey, que sus secuestradores la mostraron. Justo en este momento, observa como varios hombres han asaltado el lugar y están disparando a todo el mundo, por lo que decide escaparse de nuevo, ya que siente que su vida corre peligro.
En su huída, el único objetivo de Sara es llamar a su casa antes de que nadie pueda volver a capturarla. En este tiempo, se da cuenta de que le han implantado un localizador en su cuerpo.