El día empieza mal para Beissl. No hay sitio para su caña de pescar en la nueva casa, su hija quiere prepararse el bachillerato en la caravana de obra de un amigo y, además, le llega la noticia de que hay un cadáver en el río Ache. Su colega Jerry, con la ayuda de la forense, ha descubierto que el fallecido fue víctima de un atentado en el que el autor iba tras su ordenador portátil.