En verano, Yellowstone se transforma en un paraíso de vida silvestre, con un cruel lado oscuro. Desde inundaciones torrenciales en primavera hasta un sol abrasador en agosto, el verano presenta nuevos desafíos y oportunidades. Se producen dramas de animales: depredadores al acecho y padres que protegen a sus crías, osos peleando con lobos y truchas con guanteletes de nutrias de río y águilas pescadoras. Incluso el colibrí va a la batalla, luchando en el aire para proteger un territorio de flores silvestres.