Cuando los hábitos antisociales de Ryan alcanzan un punto sin precedentes, Wilfred y Jenna intervienen para ayudar. Jenna quiere que él asista a la fiesta anual de la cuadra y que conozca a algunos de sus nuevos vecinos. Ryan se excusa y se refugia en el sótano, provocando que Wilfred haga una de sus acrobacias para obligar a Ryan a enfrentar sus miedos.