Un tornado transporta a Winnie a la tierra de los brujos, donde reina el Brujo Salvaje. Siguiendo un camino llega hasta el Castillo brujo. Cuando encuentra al Brujo Salvaje descubre que bajo su toga se esconde un minúsculo hombrecillo con zancos que ni siquiera sabe hacer bien sus trucos. Por ello la bruja Winnie le encuentra un buen trabajo en televisión como el mago más divertido del mundo.