En el seno de la BRI de Versalles, una unidad dedicada históricamente a la lucha contra el crimen organizado de alto nivel, a Saïd se le confía la dirección de un equipo formado por jóvenes policías de élite: Badri, Vanessa, Julien y Socrate. Tendrá que encontrar su lugar dentro de este grupo, introduciendo técnicas que difieren notablemente de las de Patrick, el carismático y estimado antiguo jefe que mantiene una ambigua relación con el criminal Éric Pérez, mientras un conflicto entre bandas amenaza con incendiar la capital.