Tras el estrepitoso fracaso de una operación que había tenido gran repercusión mediática, Daniel «Hondo» Harrelson fue llamado para poner fin a su permiso obligatorio y ponerse al frente de una innovadora unidad SWAT —un último recurso— formada por un grupo de jóvenes reclutas sin formación y de comportamiento impredecible. Hondo tiene la misión de salvar la brecha generacional, gestionar personalidades enfrentadas y transformar a un grupo de marginados en un equipo capaz de defender la ciudad y salvaguardar el programa que ha forjado su identidad actual.