Todas las monjas del convento están más que entusiasmadas de compartir un retiro espiritual en el Tigre. Ante la ausencia del sacerdote que debía acompañarlas, el padre Tomás se ve obligado a concurrir como guía.
Si bien intenta tomar distancia de Esperanza , el cura no puede evitar el magnetismo que le provoca la joven.
La jornada marcha sobre rieles pero algo quiebra la armonía del evento: Esperanza se ve afectada por una inoportuna y molestia alergia, que le provoca una erupción en el rostro.
Nuevamente Tomás se convertirá en “su salvador”. Tomará una bicicleta y conducirá rápidamente a la joven al centro médico más cercano. Pero esta acción no pasará desapercibida para las “monjas conspiradoras”. Convencidas de que “algo raro” existe en esta relación -en apariencia- de discípula y maestro, sor Genoveva y sor Beatriz capturarán la escena con una cámara de fotos y la subirán a la web.