Hay crímenes que superan la comprensión. Y luego está el de Junko Furuta. En este nuevo Bestiario, Beatriz de Vicente nos enfrenta a uno de los casos más atroces de la historia criminal: 44 días de tortura, humillación y silencio cómplice. Porque lo que ocurrió en aquel sótano japonés no fue solo un crimen, fue un despliegue de sadismo colectivo que aún hoy provoca náuseas, rabia y desconcierto.
Un episodio que no es apto para oídos sensibles, pero que nos recuerda hasta qué punto puede descender el ser humano cuando deja de ver a otro como un igual.