Seductora y peligrosa al mismo tiempo, mito histórico y fantasía masculina, la mujer fatal representa tanto una promesa de felicidad como una trampa mortal para los hombres que se dejan cautivar por ella. Plasmada por una mirada artística puramente masculina, la figura de la "femme fatale" fue conceptualizada a finales del siglo XIX en las obras de Gustave Moreau, Franz von Stuck o Lovis Corinth; y profundamente reinventada en el siglo XX por numerosas artistas feministas.