Agosto del 2000, Lloret de Mar. El Bar Pensión Rosi lleva un buen rato abierto, pero hoy vuelve a faltar un habitual: el Ricardo. El dueño del bar, el Paco, hace unos días que no lo ve y no sabe a quién preguntar. Antes de ir a comisaría y alarmar sin motivo, Paco decide pasar un momento por casa del Ricardo. Al llegar, ve una ventana un poco abierta. Ruido de radio de fondo. El Paco el llama. Siendo el teléfono sonando dentro, pero nadie lo coge. Alertado por la situación, el Paco hace la denuncia. Cuando los Mossos entran en el piso, encuentran una escena impactante.