Ángela lo tiene claro: prefiere el manicomio antes que casarse con Lorenzo. Incapaz de pensar en otra cosa que no sea el beso de Cristóbal, Teresa no consigue poner orden entre el servicio. Manuel se acerca a Leocadia de buenas, pero el heredero termina advirtiéndole que no la teme a ella ni a don Lisandro. Martina se niega a confesar a Jacobo quién la besó. Lorenzo aparece para dinamitar la primera sesión de Ángela con el psiquiatra.