María Fernández y Carlo ponen las cartas sobre la mesa y discuten, negándose a trabajar juntos. Petra pide ayuda con la gestión del refugio y las cocineras se ofrecen con entusiasmo. Vera escribe una carta a Lope y se descubre la importante casa en la que está trabajando ahora el cocinero. Toño y Enora informan a Manuel de que tienen nuevas empresas a las que contactar. Un comandante del ejército se presenta en palacio con la intención de hablar con Manuel.