María y Carlo siguen fingiendo tener algo más y piden a Teresa que les deje trabajar juntos. Samuel se fija en que la doncella y el lacayo no son tan felices como aparentan… Además, admite ante Pía que quiere confesar su amor a María, pero ella le dice que tiene que callar. Manuel se encara con Rivero, haciéndole ver que el ejército es quien necesita su motor. Jacobo, por su parte, anuncia que le ha surgido un trabajo en el extranjero y pregunta a su prometida si quiere ir con él.