En el nuevo capítulo de Malas Personas, Victoria Martín viene a hablar de comer. No de cocinar bonito ni de disfrutar de la gastronomía, no: de ese acto profundamente asqueroso que es ver a otra persona masticar en primer plano. Un alegato furioso contra los reels de gente fea (y guapa) metiéndose hamburguesas en la boca a cámara lenta, contra las recetas imposibles con base de coliflor y contra la fantasía colectiva de que todos sabemos cocinar. Entre mantequilla como estilo de vida, suplementos absurdos y el sueño húmedo de alimentarse a base de pastillas de astronauta, Victoria deja clara una cosa: comer sí, pero en privado y sin testigos. Para rematar este festín de odio culinario, se sientan con Carlos Areces y Aníbal Gómez, que reivindican la comida de verdad (la de patatas a lo pobre y cero estrellas Michelin) y confiesan sin pudor sus exigencias de diva cuando trabajan o se suben al escenario con Ojete Calor.