Dalila enfrenta a Paloma y le deja claro que Renato le pertenece. Sin rodeos, le exige que se aleje, pues no está dispuesta a tolerar otra rival en su camino. Porfirio anuncia a su familia que Renato se mudará a la hacienda. Bárbara no puede ocultar su emoción al verlo como su protector, pero Porfirio percibe su entusiasmo y le insinúa a Paloma que entre ellos la cercanía es cada vez más evidente. Tras el accidente, Bárbara comienza a mirar a Renato con otros ojos. Agradecida y coqueta corre a darle las gracias, sin imaginar que su madre, Paloma, los observa desde la distancia. Paloma le confiesa a Renato que ya conoció a Dalila y le expresa su inquietud. La tensión entre ambos crece, hasta que Porfirio los sorprende en plena discusión.