Varias veces al año, el doctor Jorge Fusaro viaja hasta las altas mesetas de la cordillera de los Andes argentinos, donde lo esperan con impaciencia las familias que viven lejos de las infraestructuras médicas. El aislamiento hace que el acceso a los servicios sanitarios sea complicado, pero Jorge consigue llegar a las aldeas en coche, a caballo o a pie.