El equipo interviene en un incendio en la oficina de un contable y en un acidente cuando coche irrumpe en un"funeral viviente". Athena se sorprende cuando un sospechoso muere bajo su custodia minutos después de que ella lo arreste; Buck se siente atraído por una doula de la muerte; Maddie y Chimney entran en pánico cuando son auditados por Hacienda.
En el competitivo mundo de las series de televisión, pocas logran capturar nuestra atención con la misma intensidad que lo hace "9-1-1: Nashville". Esta nueva entrega, creada por el talentoso trío Ryan Murphy, Tim Minear y Rashad Raisani, nos sumerge en las emocionantes vidas de los equipos de emergencia en Tennessee. Con una mezcla perfecta de acción, drama y secretos familiares, esta serie es un imperdible para los amantes del género.
La trama gira en torno a la estación 113 del cuerpo de bomberos en Nashville, donde sus valientes miembros se enfrentan a situaciones extremas mientras lidian con conflictos personales. Desde el primer episodio, titulado "Tornado", somos testigos del coraje del capitán Don Hart (interpretado por Chris O'Donnell), quien lidera a su equipo durante un devastador tornado que amenaza un festival de música country. La maestría con la que se manejan las tensiones emocionales entre los personajes y su responsabilidad profesional nos mantiene al borde del asiento.
Los personajes principales son interpretados por un elenco impresionante que incluye a Hailey Kilgore como Taylor Thompson y Michael Provost como Ryan Hart. Cada uno aporta una profundidad única al relato; desde Cammie Raleigh (Kimberly Williams-Paisley), quien enfrenta desafíos personales mientras ayuda a otros, hasta Blythe Hart (Jessica Capshaw), cuya historia familiar revela secretos impactantes. Este conjunto diverso no solo ofrece actuaciones memorables sino también una representación auténtica de las luchas humanas.