La II Guerra Mundial ha terminado, pero aún no hay paz. Agentes soviéticos y estadounidenses corren para encontrar primero a los diseñadores del cohete V-2, el primero en conseguir dejar la atmósfera terrestre. Los americanos consiguen reclutar a Wernher Von Braun y a su equipo, responsables del invento. Los soviéticos hallan los planos del diseño, en manos ahora de Sergei Korolev. Empieza la carrera espacial. Von Braun, ya en Estados Unidos, es apartado de cualquier investigación por su pasado nazi. Mientras, Korolev avanza en sus primeras creaciones espaciales: un misil nuclear y poco después el Sputnik, el primer satélite espacial. Tras varios fracasos del ejército americano, Eisenhower recurre a Von Braun y a su equipo. Pronto consiguen lanzar sus propios satélites, una amarga victoria frente al nuevo triunfo soviético: Yuri Gagarin se ha convertido en el primer hombre en el espacio. Ahora sólo queda una forma de ganar la carrera: llevar a un hombre a la Luna y convertirse en pioneros del espacio.