En 1836 nace una nueva forma de hacer la guerra: Samuel Colt inventa un revólver capaz de recargarse, inspirándose en las ruedas de los barcos de vapor. Su nombre se convierte inmediatamente en leyenda, hasta que un rival amenaza con hacerse con el imperio de las armas. Daniel Wesson inventa su propio revólver, pero cae derrotado ante las astucias legales de Colt. Lejos de rendirse, Wesson trabaja incansable para combinar todos los elementos que se cargan en una pistola en un solo elemento: la bala. Para vencer a Colt decide contratar a uno de sus exempleados, y usar el invento por el que fue despedido. Pero el estallido de la Guerra Civil les obliga a elegir entre su lealtad al gobierno o la tentación del éxito.