Maxime Rivière, amigo del comisario Bachert, es víctima de una pesadilla recurrente sobre el asesinato de un monje tibetano. Astrid establece la conexión con el asesinato no resuelto del lama Tulku Lingpa el 20 de mayo de 1996 en un monasterio de la región parisina. En su visita al monasterio, el superintendente, que resulta ser budista, Raphaëlle, Astrid y Nicolas descubren pruebas inquietantes que ponen en duda la culpabilidad del asesino, un drogadicto que había estado merodeando por el bosque cercano. Según Raphaëlle, el crimen se cometió en el interior del monasterio.