Un rodaje se sucede a otro. Agentes, productores: el séquito está exultante. Brigitte manipula a los periodistas con encanto y habilidad, pero su notoriedad se vuelve cada vez más invasiva. También fue útil: Brigitte consiguió que Jean-Louis, destinado en Alemania, regresara a París para cumplir el servicio militar lejos de Argelia. Una llamada de su ídolo, el cantante Gilbert Bécaud, le alegra. Las dos estrellas se enamoran. Jean-Louis se siente traicionado. Mortificado, abandona a Brigitte a pesar de sus súplicas y juramentos de fidelidad. Ella cae entonces en una trampa que nunca imaginó: un romance con un hombre casado muy famoso...