La falta de sueño hace desesperar a Oga. El gran lloro del pequeño Bebé Beel por las noches consigue que nadie de a ciudad pueda conciliar el sueño. Sin saber como calmar al pequeño, deciden jugar con él por la mañana para que se canse y conseguir de este modo que cuando llegue la noche pueda dormir tranquilamente. Al final no acaba dando resultado e Hilda va al Mundo de los Demonios a coger un juguete que hace calmar a Bebé Beel.