Gracias a la ayuda del doctor Furcas y Lamia, Hilda logra recuperarse. Oga se siente alterado por no poder haber hecho nada contra Hecados y no acepta la ayuda de Saotome para que le entrene después de lo ocurrido. Pero cuando se encuentra con el abuelo de Aoi, tiene la increíble idea de que sea él su entrenador para aprender nuevas técnicas. Además, Hilda le pide a Lamia que antes de que los demonios regresen, encuentre al maestro En.