Han pasado tres días y, aunque En perdió en la batalla en línea, sigue sin rendirse y los desafía a otros juegos. Finalmente, Furuichi y Lamia descubren el paradero de En y sus criadas, la habitación de al lado en la que estaban ellos. Allí, Yolda convierte la sala en una nueva dimensión pero aparece Hilda para detenerlas, pero de pronto reaparecen los sirvientes de En para acabar con lo que dejaron pendiente.